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El
30 de enero de 1933, Adolfo Hitler fue nombrado
Canciller, la posición de más poder dentro del gobierno
Alemán, por el presidente Hindenburg, quien esperaba
que Hitler pudiera guiar a la nación fuera de la
gran crisis económica y política en la que Alemania
se encontraba hundida. Hitler era el líder del fuerte
Partido Obrero Alemán Nacional Socialista (conocido
también como el Partido Nazi); en 1933 era uno de
los partidos políticos más fuertes en Alemania,
y a pesar del sistema multi-partidista del país,
el Partido Nazi obtuvo una pluralidad del 33% de
los votos en las elecciones de 1932 para el parlamento
alemán.
Una
vez en el poder, Hitler se movilizó rápidamente
para poner fin a la democracia alemana. El convenció
a su Gabinete para convocar a la realización de
unas cláusulas de emergencia sobre la Constitución
que permitieran la suspensión de las libertades
individuales de la prensa, de expresión y de asamblea.
Fuerzas de seguridad especiales, tales como la Policía
Especial del Estado (la Gestapo), los Storm Troopers
(S.A.), y la Policía de Seguridad (S.S.) asesinaron
o arrestaron a los líderes de los partidos políticos
opositores (comunistas, socialistas y liberales).
También en 1933, los Nazis comenzaron a poner en
práctica su ideología racial. Comenzaron a surgir
ideas que eran populares en Alemania así como en
otras naciones occidentales antes de los 30s, y
los Nazis comenzaron a creer en la "superioridad
racial" de los Alemanes, y comenzaron a sugerir
que habría una lucha por sobrevivir entre ellos
y las "razas inferiores". Ellos veían en los Judíos,
Gitanos y en los impedidos una amenaza biológica
seria en contra de la pureza de la "Raza (Aria)
Germana", que ellos llamaban "la raza maestra".
El
término "Ario" originalmente se refería a las personas
de pueblos Indo Europeos. Los Nazis modificaron
el significado de éste término para soportar sus
ideas racistas al ver a todos esos antecedentes
alemanes como un ejemplo del legado ario, que ellos
consideraban racialmente superior. Para los Nazis,
el Ario típico era rubio, de ojos azules y alto.
Los Judíos, cerca de 500,000 en Alemania (menos
del 1 por ciento de la población total en 1933),
eran el blanco principal del odio Nazi. Los Nazis
identificaron erróneamente a los Judíos como una
raza, y definieron esta raza como "inferior". Ellos
también financiaron una enorme propaganda que culpaba
a los Judíos por la depresión económica en Alemania,
así como también por la derrota del país durante
la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
En
1933, nuevas leyes alemanas forzaron a los Judíos
a renunciar a sus trabajos, a sus estudios en las
universidades y a retirarse de toda actividad en
otras áreas de la vida pública. En abril de 1993,
un boicot de hombres de negocio Judíos fue establecido.
En 1935, las leyes proclamaron en Nuremberg quitaron
a los Judíos Alemanes su cuidadanía, a pesar de
que conservaban sus derechos limitados. Estas "Leyes
Nuremberg" definían a los Judíos no por su religión
o por como ellos se identificaban a sí mismos, sino
por la sangre de sus abuelos. Entre 1937 y 1939,
nuevas regulaciones antisemitas segregaron a los
Judíos aún más y les hizo la vida diaria muy difícil:
los Judíos no podían ir a las escuelas públicas,
ni a los teatros ni a los lugares de descanso, ni
podían recidir ni aún caminar en ciertas secciones
de las ciudades alemanas.
También
entre 1937 y 1939, los Judíos fueron forzados por
la vida económica de Alemania: los Nazis arraigaron
los negocios y propiedades Judías por sus propios
medios, u obligaron a los Judíos a venderlas a precios
injustos. En noviembre de 1938, éste ataque económico
contra los Judíos Alemanes y Austriacos se transformó
en la destrucción física de las Sinagogas y de las
tiendas pertenecientes a los Judíos, así como también
el arresto de hombres Judíos, la destrucción de
sus hogares e intensos asesinatos. Esta furia organizada
fue conocida como Kristallnacht ("La noche de los
cristales rotos").
Cabe recordar que el 11 de marzo de 1938, Hitler
envió a su ejército hacia Austria y el 13 de marzo
fue proclamada en Vienna la incorporación de Austria
al Imperio Alemán (Reich). La mayoría de la población
aceptó felizmente la adhesión al Imperio Alemán
y expresaron su fervor con fuertes ataques de rabia
en contra de los Judíos Austriacos, que eran cerca
de 180,000 (90% de los cuales vivían en la misma
Viena).

Aunque
los Judíos eran el principal objetivo del odio Alemán,
los Nazis también persiguieron otros grupos que
ellos identificaban como racial o genéticamente
"inferiores". La ideología racial Nazi era impulsada
por científicos que impulsaban "la crianza selectiva"
(eugénicos) para "mejorar" la raza humana. Las leyes
aprobadas entre 1933 y 1935 estaban enfocadas hacia
la reducción del futuro número de "inferiores" genéticos
mediante la creación de programas de esterilización
involuntaria: cerca de 500 niños Afro-Germanos,
(llamados "los bastardos de Rhineland", fueron el
resultado del encuentro entre mujeres alemanas y
soldados africanos de las colonias Francesas que
estaban estacionados en 1920 en Rhineland, una zona
desmilitarizada que los Aliados establecieron después
de la Primera Guerra Mundial como un hueco entre
Alemania y la Europa Occidental), así como 350,000
individuos juzgados física o mentalmente impedidos
fueron objeto de procedimientos quirúrgicos o radiactivos
enfocados hacia la esterilización. Aquellos que
apoyaban la esterilización también argumentaban
que los impedidos perjudicaban a las comunidades
debido al costo que suponía sus cuidados. Muchos
de los 30,000 Gitanos Alemanes fueron también esterilizados
y prohibidos, junto con los Negros, de contraer
matrimonio con Alemanes. Reflejando estos prejuicios
tradicionales, nuevas leyes combinaron estos prejuicios
tradicionales y el nuevo racismo Nazi que definía
a los Judíos, por su raza, como "criminales y antisociales".
Otra
consecuencia del régimen dictatorial de Hitler en
los 30s fue el arresto de oponentes políticos y
comerciantes unionistas y muchos otros que los Nazis
etiquetaban "indeseables" o "enemigos del estado".
Muchos homosexuales, la mayoría hombres, fueron
arrestados y llevados a los campos de concentración;
bajo el codigo criminal Nazi revisado en 1935, la
sola denuncia de un individuo como "homosexual"
podía llegar al arresto, al juicio y la condena.
Los Testigos de Jehová fueron prohibidos como organización
en abril de 1933, desde que las creencias de este
grupo religioso les prohibían jurar cualquier promesa
al estado o al servicio militar alemán. Su literatura
fue confiscada, y perdieron sus trabajos, los beneficios
de su desempleo, sus pensiones, y todos los beneficios
de carácter social. Muchos Testigos de Jehová fueron
enviados a prisión y a los campos de concentración
en la Alemania Nazi y sus hijos fueron enviados
a las casas de detención juvenil o a orfanatos.

Entre
1933 y 1936, miles de personas, en su mayoría prisioneros
políticos y Testigos de Jehová fueron llevados a
los campos de concentración mientras que varios
miles de Gitanos Alemanes fueron confinados en campos
municipales especiales. El primer ataque sistemático
hacia los Judíos Alemanes y Austriacos se llevó
a cabo después del Kristallnacht, cuando aproximadamente
30,000 hombres Judíos fueron deportados a Dachau
y a otros campos de concentración y varios cientos
de mujeres Judías fueron enviadas a cárceles locales.
Al final de 1938, la ola de arrestos también incluían
varios miles de Gitanos Alemanes y Austriacos.
Entre
1933 y 1939, casi la mitad de la población Judía
Alemana y más de dos tercios de la población Judía
Austriaca huyeron de la persecución Nazi. Ellos
emigraron a Palestina, los Estados Unidos, America
Latina, China (donde no requerían visa para entrar)
y hacia la Europa oriental y occidental (donde muchos
fueron capturados de nuevo por los Nazis durante
la guerra). Los Judíos que quedaron bajo el régimen
Nazi estaban impedidos económicamente para huir,
o no podían obtener visas, patrocinadores en países
huéspedes o fondos para su migración. Muchos de
los países extranjeros, incluyendo los Estados Unidos,
Canadá, Inglaterra y Francia, se rehusaron a admitir
grandes números de refugiados.
Historia
1939-1945
Agradecemos
a Hashomer
Hatzair por habernos facilitado sus textos
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