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A propósito del cambio de gobierno en Israel
Volver Atrás Para Poder Avanzar Hacia la Paz
Werner Kroll
De la Redacción de Comunidades
El título de este comentario parece contradictorio. La pregunta que se
ofrece sería: ¿cómo es posible avanzar en ése -como en cualquier otro- tema
conflictivo a participar de un retroceso? Para el caso de Israel y el raído
proceso de paz con los palestinos, la contestación tiene varios aspectos que
van desde lo formal hasta el derecho internacional y los complicados tópicos
de las políticas internas israelí y judía.
Trataré de desglosar esa temática: Israel tiene, en primer término, que
asumir que con Ariel Sharón como primer ministro, electo por abrumadora
mayoría, su sistema institucional y su esquema político llegaron a su fin.
Esto no significa cambiar la democracia por alguna forma autocrática, sino
-por el contrario- fortalecer la democracia, sacándola de su actual inercia
y modernizándola.
Sharón en el gobierno no debe significar ³más de lo mismo² sino un cambio
cualitativo frente a propios y al mundo. Esto significa crear las
posibilidades de un gobierno estable respaldado por una mayoría estable.
Todo esto urge, ya que actualmente -por más que se lo presenta como ³de
unidad nacional²- carece de estos atributos.
Lo que se impone son dos factores: el primero es llamar a elecciones
anticipadas para permitir adecuar la composición de la Knéset a la nueva
realidad. Para que esto se dé hay que aumentar el mínimo de votos requeridos
para mandatos a por lo menos el 5%. Esto terminará con la existencia de 17
partidos en el Parlamento de un país de cinco millones de habitantes y la
vuelta al sistema anterior de elección del primer ministro por la Knéset.
Esto podrá realizarse -como máximo- en dos meses, y con ello se presentará
al mundo un gobierno fuerte y convincente en su política, llámese ese
gobierno ³de unidad² o como se quiera. Lo que pudo formar Sharón ahora es,
cuanto mucho, algo así como un ³matrimonio por conveniencia² con
contrayentes antagónicos a más no poder, como ya quedó palpable al comienzo,
cuando Shas ya chantajeó ventajas ajenas a los aspectos políticos de la
coalición y al frenar Avodá mediante el canciller Peres medidas de seguridad
dispuestas por Sharón.
Desconocemos, al menos en detalle, los términos en los que se acordó formar
la coalición de Sharón. Pero dadas las conocidas diferencias ideológicas
entre Sharón y Peres es de suponer que el acuerdo versa en torno al menor
denominador común. Lo que a la larga difícilmente podrá resultar en una
política efectiva. Tarde o temprano los ciudadanos israelíes tendrán que
hacer frente a una definición del camino nacional a seguir.
Con abstracción de las posturas ideológicas, es dable esperar que Sharón
tenga en esa coyuntura las mejores cartas. Siempre y cuando sepa aprovechar
las oportunidades que le brinda su contundente victoria del 6 de febrero, el
nuevo primer ministro puede arriesgarse a una crisis de coalición. Puede
apreciar que la mayoría de los israelíes quieren el cambio en el llamado
proceso de paz, aun a costa de más tensiones y/o enfrentamientos con los
palestinos. De otra manera hubieran confirmado a Barak y su política.
Intuyo que lo que busca por de pronto Sharón es precisamente escalar los
enfrentamientos con los árabes, para auscultar hasta dónde puede ir y cuándo
eventualmente deberá moderarse. Hasta ahora ningún gobierno israelí intento
tal procedimiento, inabdicable para poder concebir una línea política capaz
de tener éxito en semejante situación. Hasta ahora los gobiernos israelíes
se limitaron a declarar su voluntad de paz, sin señalarles a los palestinos
claros límites. De modo que esa -si bien honorable- política tuvo los efecos
contrarios a los deseados, animando a Arafat y sus secuaces a aumentar cada
vez más su postura.
Intuyo también que a diferencia de sus antecesores aprecia o entiende que
-sea como fuere- el proceso de paz, en los términos de Oslo, está al menos
agotado cuando no muerto. En Oslo se convino básicamente negociar e
implícitamente que las partes prescindan de la violencia. Los palestinos no
respetaron esos presupuestos, lo que invalida el acuerdo original. Más aún
por cuanto el valor en el derecho internacional de los documentos de Oslo es
por lo menos relativo, ya que no fueron celebrados entre iguales sino entre
un Estado y una organización considerada hasta entonces simplemente como
terrorista.
Si Sharón se las arregla para seguir a la vez una línea dura en materia
militar y de seguridad así como una política agresiva en materia
internacional, Israel tendrá buenas posibilidades de replantear todo el
proceso de paz en los términos de Oslo. Es imprescindible para ello que
Israel deje atrás su hasta ahora tan loable como realmente fatal táctica
elegante en materia de esclarecimiento a nivel internacional. El gobierno
debe a la vez agredir y/o desenmascarar las falacias de la financieramente
bien aceitada propaganda árabe y presentar sin tapujos una clara posición de
lo que entiende y puede conceder como proceso de pazS Israel tiene
argumentos válidos de sobra para ello. Debe sencillamente usarlos de una
vez.
Se suele describir tales procedimientos como ³fuga hacia adelante². Y es
esto lo que debe hacer Israel. Tiene que hacerle entender a Arafat y sus
seguidores, e inclusive al común de los palestinos, que Arafat cayó en su
propia trampa: no tomó lo que las fuerzas políticas llamadas ³moderadas²
israelíes le ofrecieron, de modo que es el mismo Arafat quien se va a tener
que arreglar con autoridades judías menos conciliadoras, o si se quiere,
duras. Pero falta algo más: hay que movilizar al judaísmo diaspórico en
torno al esclarecimiento. Existe consenso en el judaísmo mundial de la
importancia que Medinat Israel tiene no sólo para los judíos que allí viven
sino también para todos nosotros. Esto nos compromete para que defendamos en
la vida diaria a Israel. Es mucho lo que podemos hacer al respecto.
¡Hagámoslo!

 


Nueve Años de Vergüenza
Prof. Natalio F. Steiner
Co-Director de Comunidades
El próximo 17 de marzo (en el calendario hebreo coincidió con Purim) se
cumplirán nueve años del sanguinario atentado contra la embajada de Israel
en la Argentina sin que aún puedan conocerse los móviles ni la identidad de
los autores materiales. Un grueso manto de impunidad, alimentado por el
olvido y la indiferencia, envuelve el hecho que segó la vida de veintidós
inocentes e hirió a más de doscientas cincuenta personas constituyendo el
primer capítulo de una tragedia cuyo segundo capítulo envolvió a la
AMIA-DAIA y sin tener certezas acerca de si habrá o no otro tercer acto
macabro.
Las investigaciones realizadas luego del ataque a la embajada no arrojaron
casi ningún resultado positivo gracias a una mezcla fatídica de negligencia
investigativa, impericia, complicidad, prejuicio antisemita, complot desde
el estado y falta de voluntad política y jurídica para resolverlo. Sería
poco menos que un milagro que se descubran los autores materiales del hecho
aunque los ideológicos, Jihad Islámica, fueron denunciados por la morosa y
esponjosa Suprema Corte de Justicia en 1999, la misma Corte que en cinco
años paralizó y obstaculizó todo lo posible cualquier avance.
Los dos atentados terroristas no dejaron sólo el tendal de víctimas sino que
lesionaron la credibilidad argentina en el exterior porque desnudaron tanto
las falencias en las tareas de inteligencia como la precariedad de las
investigaciones posteriores. La colocación de los explosivos y el ataque en
sí no fueron obra de un demente o un hecho aislado y la diplomacia argentina
fracasó en explicar su ineptitud. En puertas de un nuevo aniversario
seguramente volveremos a escuchar las declaraciones bien intencionadas y de
compromiso acerca del hecho por parte de los políticos -esta vez de la
Alianza- y que sonarán como una excusa o piadosa condolencia mientras el
gobierno argentino cuenta con los dedos cuánto trigo más podrá venderle a
Irán. En este sentido, y quizás en muchos otros, aliancistas y
justicialistas (con la perversa variable del menemismo) parecen lo mismo. No
comprenden que estos seres mesiánicos que ponen bombas en la embajada o la
AMIA deben ser erradicados de la sociedad argentina al igual que cierto
establishment de seguridad que los cobija y ampara aun en democracia. En
verdaderos países del Primer Mundo en los que se hace frente al terror en
forma continua, como Israel, España o los Estados Unidos, los grupos
antiterroristas de las respectivas policías están mejor equipados, pagados y
motivados que los nuestros y trabajan con recursos e instrumentos
sofisticados. En nuestro país no sólo los casos de la embajada y la AMIA son
emblemáticos de la dejadez y la politiquería ya que se acompañan de
profanaciones a cementerios o el ataque a la mezquita de Floresta a plena
luz del día. Esto es así porque la Argentina tiene una democracia imperfecta
que se inhibe ante los resortes del poder subterráneo que emana de algunos
engendros de la dictadura militar. ¿Es justo que en un país cuya
Constitución consagra a sus habitantes en el respeto a los cultos e ideas
sin restricción alguna parte de quienes integran la sociedad deban vivir
rodeados de muros para impedir una nueva masacre?
Que el noveno aniversario del ataque contra la embajada sirva para prevenir
futuras desgracias que por ahora no tienen contención y son incompatibles
con un país que nació bajo el signo de la tolerancia y la libertad.


Las Miserias del Atentado
Dr. Alberto J. Rotenberg
Co-Director de Comunidades


Se recuerda el 17 de marzo un nuevo aniversario del atentado a la Embajada
de Israel en Buenos Aires, un hecho que ha golpeado profundamente a la
comunidad judía y la sociedad argentina, y cuyas consecuencias aún hoy,
luego de nueve años, se han arraigado hasta convertirse en modos de vida
fatalmente aceptados.
En primer término el atentado dejó en claro la vulnerabilidad de la
Argentina como blanco de ataques de esta magnitud, a tal punto que luego se
produjo el de la AMIA, y ojalá que nunca más suceda nada igual. Por muchas
razones, la negativa a la eventualidad de un nuevo atentado se apoya más que
nada en el deseo de cada uno y no en factores que otorguen tranquilidad a la
población.
Se han detectado fallas en los movimientos de entrada y salida de personas
del país. Se ha encontrado una zona altamente peligrosa en la ³triple
frontera² al norte de la Argentina, y recién después de varios años los
países involucrados han manifestado su intento de cooperar en la detección y
vigilancia de actividades sospechosas en aquella región.
Por otra parte, aun cuando se sostiene habitualmente que estos atentados son
difíciles de prever y casi imposibles de abortar, la actividad de los
servicios de inteligencia y particularmente de las fuerzas de seguridad ha
resultado por demás criticable. Y es precisamente en el caso de la Policía
donde la cuestión se torna más espinosa.
Las investigaciones fueron dejando al descubierto una serie de actos
delictivos conexos y paralelos a la causa principal que, aun cuando sea
comentario corriente en la opinión pública acerca de la existencia de la
participación de las fuerzas del orden en forma directa o mirando hacia otro
lado frente a la comisión de muchos delitos, parece ser evidente que, por
alguna razón, debe ser preferible no investigarlos y desterrarlos. Y éste es
un aspecto fundamental en la posibilidad del esclarecimiento de los hechos,
sobre todo cuando se mantienen las dudas acerca de la ausencia de policías
en la custodia de los edificios cuando se produjeron las explosiones.
La actividad judicial -o la falta de ella- también se mantiene como objeto
de duras críticas y profunda preocupación. Precisamente desde la notoria
inactividad, o la elaboración de confusas hipótesis como las de la
implosión, provenientes de la máxima autoridad que asumió el impulso de la
causa -es decir, la Corte Suprema-, hasta la negativa de su presidente en su
momento a asumir la responsabilidad de la instrucción del expediente, la
sociedad permanece con el interrogante de por qué el máximo órgano judicial
ha actuado así en esta materia. Y esto es tan importante que se lo ha
señalado como antecedente para el segundo atentado: si no se investigó nada
con el primeroS
La postura israelí ha sido también objeto de análisis. Como nunca la
representación diplomática desarrolló sus relaciones comerciales entre ambos
países, sin perjuicio que el ex embajador repetidamente pronunciaba críticas
frente a los medios sobre la marcha de las investigaciones y sus
responsables. Y en este aspecto, supo ocupar el lugar que muchos dirigentes
comunitarios dejaron vacante.
Precisamente nuestra dirigencia también fue duramente cuestionada a partir
de estos luctuosos hechos. Incluso en actos públicos donde se congregó la
comunidad altos dirigentes fueron abucheados. Se creó un movimiento como
Memoria Activa que enarboló la bandera de la lucha para que los atentados no
queden impunes, y -a través de sus encuentros- los oradores tampoco
ahorraron críticas a la conducción comunitaria y a las autoridades
nacionales. Claro que la dirigencia, manteniendo un cuestionado perfil bajo,
por otra parte, hizo lo suyo: como nunca antes prominentes figuras quedaron
involucradas en actividades que terminaron afectando las finanzas
comunitarias. Sin embargo, nunca se escucharon sinceras autocríticas de la
dirigencia por sus responsabilidades en la adopción de mecanismos de
prevención de los atentados -sobre todo el de la AMIA- ni en su rol como
representantes de la comunidad en la exigencia -no sólo retórica- del
esclarecimiento de los hechos, y menos aún de la crítica situación en que
funcionan nuestras instituciones. En cambio, la dirigencia intentaría
³congraciarse² con el periodismo comunitario, sea entregando importantes
sumas de dinero a medios, contratando a sus miembros o pagando notas, para
que la prensa comunitaria, en lugar de convertirse en un instrumento para
informar mejor a la opinión pública y contribuir al sano y honesto
funcionamiento de las instituciones, se abstenga de cumplir con su rol
silenciando las críticas o pretendiendo que los medios se conviertan en
voceros sólo de aquellas noticias que a los dirigentes les interesa
comunicar. Es muy importante que la AMIA apoye la prensa comunitaria y
difunda sus actividades a través de ella, pero otra muy distinta es que los
medios puedan ver lesionados su independencia y compromiso ético hacia los
lectores.
Pero una de las consecuencias más graves de todo lo antedicho es que los
judíos argentinos nos hemos acostumbrado a vivir en guetos, acudiendo a
instituciones cuya estética denota la presencia de una entidad comunitaria a
través de las inconfundibles estructuras de cemento en sus frentes, a los
sucesivos controles y medidas de seguridad para ingresar, o que en más de un
caso antes del inicio de una jornada escolar deban ser revisadas las aulas
para descartar la existencia de cualquier bulto extraño. Todas ellas medidas
que se han tornado imprescindibles atento la falta de esclarecimiento de los
atentados, pero que claramente señalan frente a todo el resto de la sociedad
que ³aquí hay judíos², conformándose una curiosa y fastidiosa forma de
inevitable discriminación.
El dolor por tanta muerte absurda es ineludible, pero aún queda un largo,
muy largo camino por recorrer para que ese dolor no quede impune.


Aquí No Ha Pasado Nada
Jorge Salvador Cohen (*)
Especial para Comunidades


La noticia es que no hay noticias. Esa es, probablemente, la novedad más
saliente a nueve años de la voladura de la Embajada, aquel 17 de marzo, a
las tres menos cuarto de una tarde calurosa en Buenos Aires. Es que la
sensación que tiene quien suscribe es que pocos días después de esa tarde el
tiempo de las preguntas se detuvo y no sucedió nada digno de mención
vinculado con la investigación de la tragedia. Para darle sostén a esta
hipótesis puede citarse a un integrante de la primera línea de los
investigadores, que confesaría por aquellos tiempos ante quien esto escribe
que la causa judicial estaba poco menos que inmóvil y que, de seguir así,
terminaría cerrada o, lo que es lo mismo, olvidada en algún cajón. La
predicción se cumplió, sin que hubiera, por la parte directamente
damnificada, presentaciones ante la justicia para que la causa se
reactivara. Es que nada serio ha sucedido vinculado con la búsqueda de los
asesinos fuera de las declaraciones públicas y los discursos de funcionarios
y diplomáticos, a los que bien puede atribuirse una cierta teatralidad y,
por qué no, una vanidosa obsesión por tener una presencia en los medios de
comunicación.
Durante la década pasada, poco antes de cada 17 marzo, solía difundirse en
la prensa alguna información con visos sensacionales y supuestas claves para
resolver el caso, una especie de pompa mediática que se evaporaba al poco
tiempo. ¿Pueden calificarse como avances en la investigación o se trató,
simplemente, de operaciones políticas?
Es pertinente citar, acaso como una excepción al mutismo de las fuentes de
información judiciales, el que en su momento fue anunciado ante las cámaras
de televisión como el primer (y único, a menos que se informe lo contrario)
peritaje realizado por los investigadores oficiales en la esquina de Arroyo
y Suipacha, en la que sucedió la tragedia. Esa pericia fue ordenada y
realizada cinco años después de la explosión, sobre un predio ya desierto,
sobre un páramo de yuyos y cemento. ¿Estarían tan ocupados en otras
pericias de semejante envergadura los representantes supremos de la justicia
para que postergaran cinco años una pericia en el centro mismo de los
acontecimientos del que fue (hasta 1994) el mayor atentado de la historia de
nuestro país? ¿También estaban ocupados quienes debían reclamar por esa
demostración, más que suficiente, de desidia?
Nueve años después, en el momento mismo en que se cumpla el aniversario,
habrá actos y conmemoraciones. Pero, ¿adonde estarán quienes provocaron la
tragedia? ¿Alguien lo sabrá? La justicia, por su parte, no parece
interesarse por ellos. Sin embargo, cabe suponer que el recuerdo público no
afectará la sensibilidad de quienes -diplomáticos, jueces o funcionarios-
debieron trabajar por el esclarecimiento y, a la luz de los resultados, no
lo hicieron. Es de imaginar a alguno de ellos frente al televisor de su casa
que, sorprendido por la transmisión de imágenes recordatorias de ese 17 de
marzo, se sentirá aburrido y le ordenará a la empleada que cambie de canal y
busque algo menos molesto.
A veces quien esto escribe se pregunta para qué más sirve el recuerdo
público de la tragedia. Por lo que se ha relatado, sólo para mantener
prendida la llama del recuerdo. Lo que no es poco.
(*) El autor de esta nota era jefe de prensa de la embajada al estallar la
misma. Su secretaria, Marcela Droblas, murió en el atentado.


A Nueve Años de la Voladura de la Embajada


Los Hechos
17-02-92: A las 14.45 la delegación diplomática israelí estalla en pedazos.
La embajada, un geriátrico y un convento resultaron con serios daños. Se
habla de 19 muertos. Con los años se confirmarían 22.
19-02-92: Marcha de 100.000 personas desde el Obelisco hasta Arroyo. Menem
promete investigar ³hasta las últimas consecuencias².
21-02-92: Jizbalá, en un comunicado, se adjudica el atentado. Sería
consecuencia del ataque israelí contra su líder, Abás Musawi.
20-05-92: Comienzan las discusiones, que seguirán por años, acerca del lugar
donde explotó la bomba. La investigación se traba y entra en vía muerta.
2-02-93: El secretario instructor, Alfredo Bisordi, de inocultable pasado
antisemita, dice que se avanza bastante en la investigación. Sin embargo,
comienza a ser sospechado de ser uno de los que la detiene.
3-11-95: El juez Ricardo Levene (h) se excusa de seguir interviniendo en la
pesquisa. Una semana antes el embajador Avirán lo visita y al salir dice
ante la prensa: ³No se ha hecho nada y no se ha avanzado nada².
19-12-95: La Corte comienza a insinuar el cierre de la causa. En 44 meses no
hay un detenido ni un sospechoso ni se investiga a fondo el coche-bomba Ford
F100. Hay contradicciones flagrantes en el testimonio de los policías que no
estuvieron vigilando el frente de la embajada.
20-04-96: La Corte Suprema convoca a la Academia Nacional de Ingeniería para
nuevas pericias. Los peritos insisten con la implosión mientras que la
Gendarmería y la Policía hablan de coche-bomba y explosión.
19-06-96: El juez de la Corte Guillermo López, defendiéndose de las
críticas, acusa a la inteligencia israelí por no aportar datos. El juez
Nazareno opina que ³obreros que refaccionaban la embajada² introdujeron el
explosivo. Meses más tarde Avirán tilda a la Corte de ³inoperante². Por
semanas continúan las réplicas y contrarréplicas.
25-09-96: Se crea en el ámbito del Congreso de la Nación la comisión
Bicameral para el seguimiento de las investigaciones de los atentados.
30-10-96: La cancillería protesta ante Avirán porque éste manifestó que en
la Argentina no hay seguridad.
26-12-96: La Corte rechaza a la Bicameral por ³injerencia².
13-03-97: La Corte presenta un informe de siete carillas. No hay datos
relevantes. Desde el alto tribunal surge la posibilidad de que el atentado
³fue hecho por un judío². ³Esto tiene olor a antisemitismo², señala Avirán,
un embajador que unos meses más tarde perdería crédito por su
³menemización². Memoria Activa pide a la Corte la exclusión del juez
Vázquez, propulsor de la teoría del extremismo judío.
17-04-97: Vázquez se aparta de la investigación.
6-06-97: El jurista Raúl Zaffaroni, hoy titular del INADI, estudia
antecedentes para iniciar juicio político a la Suprema Corte.
21-07-97: Menem le dice a Avirán que habrá cambios en los investigadores de
la Corte.
12-08-97: la investigación queda en manos del secretario Esteban Canevari.
06-02-98: La Corte estudia cerrar la causa a cambio de un pronunciamiento
contra Jizbalá.
07-09-98: La investigación no deja dudas sobre el coche-bomba y el cráter,
sepultando la absurda teoría de la implosión.
17-09-98: Ahmed Rizawi, disidente iraní, en losEstados Unidos le dice al
diario israelí Iediot Ajaronot que el atentado se armó en Irán.
12-12-98: Un informe de la bicameral acusa a la Corte de no haber
investigado el atentado por ³años².
04-05-99: La Comisión Bicameral encontró pruebas para demostrar la conexión
policial con el ataque terrorista. Aparece la hipótesis de un móvil policial
desviado de su recorrido para hacer ³zona libre² en Arroyo. ³La embajada
estuvo indefensa², dice Melchor Cruchaga, miembro de la bicameral.
10-05-99: La Corte proclama que la voladura fue organizada por Jihad
Islámica, brazo de Jizbalá.
20-05-99: La Corte reclama la captura del libanés Imad Mujníe, seis años más
tarde que la prensa israelí lo denunciara como uno de los implicados.
7-12-99: La Corte le vuelve a asegurar a Avirán que la causa no se cerrará.
10-07-2000: Israel protesta por las declaraciones del secretario de
Agricultura, Antonio Berhongaray, quien justificó el restablecimiento de las
relaciones comerciales con Irán. Hasta la fecha no hay más novedades.


Los Judíos y los Estados Unidos


Los principios ligados a la real politik, como la Guerra Fría,
los intereses económicos en Medio Oriente o la alianza estratégica,
no son suficientes a la hora de explicar la amistad entre los Estados Unidos
desde el principio de su historia y el pueblo judío todo. La alianza con
Israel es sólo un derivado de esta amistad, basada en valores más profundos
que la mera política.
Gustavo D. Perednik (desde Israel)
Especial para Comunidades
Una vez más fuimos testigos de cómo el presidente de la primera potencia
mundial invierte su tiempo y energías en aras de rescatar los remanentes de
la paz para nuestra región. Es cierto que los intereses norteamericanos
están más salvaguardados con esa paz, pero la perseverancia del político más
poderoso del mundo en ayudar a Israel a conseguir la paz merece una
reflexión adicional (de paso, es notable cómo ³ayudar a Israel² significa
trabajar por la paz; los regímenes árabes no parecen considerarlo una
³ayuda²).
La reflexión es sobre la singular relación que los Estados Unidos mantienen
con Israel y vale comenzar por su actitud para con el pueblo judío en su
conjunto.
En retrospectiva, podríamos definir el récord máximo de la flema inglesa
cuando el diario The London Morning Post, en apenas seis líneas ubicadas
debajo de un anuncio teatral, informaba sobre un acontecimiento tan
pequeñito e intrascendente como la declaración de la independencia de una de
las colonias de la corona, que pasaba a ser a partir de ese momento los
Estados Unidos de América. Pocos se dieron cuenta de que ese lacónico
mensaje transformaría para siempre el mundo entero.
Se cosechaban así los frutos de la siembra del barco ³Mayflower², que en
1620 había desembarcado en las costas de Massachusetts portando a los
peregrinos que se escapaban de las persecuciones religiosas en Inglaterra.
Se autodefinían como ³hijos espirituales del Antiguo Testamento², leían y
veneraban las Escrituras y trasladaron ese amor hacia el idioma de la
Biblia, el pueblo de la Biblia, su tierra. Más que haber cruzado el
Atlántico, consideraban que habían cruzado el Mar Rojo. No se escapaban del
monarca inglés sino del faraón. Crearon el primer escudo norteamericano con
la imagen del Exodo de Egipto; la leyenda rezaba: ³la resistencia al tirano
es la obediencia a D-s².
Esos peregrinos fundaron las colonias en Norteamérica y de este modo
colocaron la piedra angular del mundo libre. De los muchos que lideraron la
gesta independentista cabe recordar especialmente a dos, a quienes los
designaron ³Moisés y Aarón² y quienes se destacaron por su devoción por los
judíos.

LA NACION MAS GLORIOSA
John Adams fue el primer vicepresidente de la nación y su segundo
presidente. Fue colega, amigo y competidor político de Thomas Jefferson, el
³profeta del sueño americano², quien tuvo el honor de redactar la
celebérrima declaración. Cada uno venció en sendas elecciones en contra del
otro, y siempre por escaso margen. Campeones de la libertad religiosa y de
la separación de la Iglesia y el Estado, en la correspondencia que
mantuvieron entre ellos se lee un gran interés por la filosofía religiosa de
los judíos y una conspicua admiración por el pueblo de Israel.
Jefferson alentó la ³restauración a los judíos de sus derechos sociales²;
después de fundar la Universidad de Virginia intervino para que ésta no
excluyera a los judíos por medio de requerir un curso de teología cristiana.
El prolífico escritor y activista Mordejai Noah, antes de asumir la
importancia de la colonización judía en Eretz Israel, había ayudado en 1825
a adquirir territorios en Buffalo, a fin de transformarlos en el
asentamiento judío Ararat. John Adams le había augurado ³para vuestra
nación, los privilegios ciudadanos en cada país del mundo².
Adams también se había quejado de la judeofobia de Voltaire, a quien retrucó
con notable sentencia acerca de los judíos: ³Son la nación más gloriosa que
jamás haya habitado la Tierra, han dado la religión a tres cuartas partes
del globo y han influido en la historia humana más y mejor que cualquier
otra nación, antigua o moderna².
Del contraste entre el ³librepensador² europeo Voltaire y los americanos
surge una vez más que la judeofobia es en general una enfermedad europea. En
América casi siempre ha resultado una aberración marginal.
Los dos padres fundadores de los Estados Unidos encarnan una honrosa
tradición que explicitó el cariño norteamericano hacia el Pueblo del Libro.
Decenas de aldeas, ríos y comarcas americanas llevan nombres bíblicos.
Varias universidades portan sus lemas en hebreo, y en este idioma la
universidad de Harvard daba por inaugurado su ciclo de clases, año tras año,
hasta 1819.
(Una llamativa y doble coincidencia es que Adams y Jefferson fallecieron el
mismo día, el 4 de julio de 1826, exactamente cincuenta años después de que
se declarara la independencia estadounidense, de la que fueron preclaros
protagonistas.)

EL ESTADO DE ISRAEL, UN ALIADO
En esa tradición de filosemitismo se basa la amistad entre Israel y los
Estados Unidos. El resto, las consideraciones políticas, económicas,
militares o estratégicas, coadyuva para cimentar la amistad, pero su
fundamento es más profundo. Agreguemos que de la población actual de trece
millones de judíos, once millones se distribuyen en mitades entre Israel y
Estados Unidos, donde la cultura judía se ha desarrollado en una escala sin
precedentes.
Once minutos después de declarada la independencia de Israel, Harry Truman
se transformó en el primer presidente en reconocer al nuevo Estado. En
coherencia con los peregrinos, se denominaba a sí mismo ³un Ciro² (por el
rey Ciro de Persia que en el siglo VI a.E.C. facilitó el primer retorno de
los judíos a Israel).
Es cierto, la prisa de Truman no se debió exclusivamente a su entusiasmo. El
reconocimiento inmediato de Israel sirvió para abortar la intención de la
Secretaría de Estado de su gobierno, entonces dispuesta a convocar a la ONU
para anular la resolución 181 (la que reconocía el derecho judío de
establecer un Estado en Palestina). No todo es rosas en la alianza más
constante de Israel.
La actitud hostil de la Secretaría de Estado norteamericana persistió,
paralela a la básica amistad de los diversos presidentes y congresos
estadounidenses. Una excepción a esa frialdad fue Alexander Haig, quien se
opuso a la moción del secretario de Defensa (Caspar Weinberger) de cortar
toda ayuda a Israel con motivo del ataque al reactor nuclear iraquí en
Osirak en 1981. Con encomiable visión, Haig declaró que ³ya llegará el
momento de ir de rodillas a Israel para agradecerle esa acción². La ex
embajadora norteamericana en la ONU, Jeanne Kirkpatrick, sostenía que la
única garantía de paz y estabilidad en la región era la fortaleza de Israel.
Nunca las tiranías árabes.

A PESAR DE LAS ESPINAS
Aun un secretario duro para con Israel, James Baker, oportunamente removió a
su embajador en la ONU, aparentemente debido a dos episodios en los que el
delegado no había actuado de manera suficientemente pro israelí.
Equivocaciones no faltaron en la política americana en Medio Oriente. Cuando
abandonaron al sha de Persia, cuando asumieron pasividad frente a la guerra
Irak-Irán, cuando resolvieron no derrocar a Sadam después de la Guerra del
Golfo y durante una década creyeron en su caída ³inminente². Peor aún cuando
en 1956 forzaron a Israel a retirarse del Sinaí sin garantías. Cuando Jimmy
Carter denominó a las poblaciones israelíes en Judea y Samaria ³ilegales² y
George Bush las utilizó como tenaza política para presionar a Israel. Una
especialmente dolorosa: cuando convirtieron a Jonathan Pollard en el espía
más castigado de la historia americana (jamás otro norteamericano acusado de
espionaje para un país aliado estuvo más de cinco años en la cárcel y
Pollard se había limitado a entregar a Israel datos acerca del armamento
químico de Irak).
Pero a pesar de estas espinas, la línea fundamental que debe enorgullecernos
es la de la férrea alianza, el patrimonio diplomático más valioso que tiene
el Estado hebreo.


Las nuevas relaciones entre Israel y los Estados Unidos


El que Gobierna y el que Manda
En las relaciones entre los dos nuevos gobiernos
hay muchas coincidencias pero Bush (h) ya trazó
las líneas rojas.
¿Las aceptará Sharón?
Natalio Steiner
Co-Director de Comunidades
El 3 de diciembre de 1998 se encontraron en Israel el entonces ministro de
Relaciones Exteriores, Ariel Sharón, y el gobernador de Texas, George Bush
(h). Ambos realizaron un vuelo en helicóptero por los estrechos límites de
Israel. Un paseo típico para introducir al visitante en las dificultades
territoriales de Israel ante el incesante apetito palestino. En rueda de
prensa, cuando volvió a los Estados Unidos, Bush describió así una de sus
impresiones del viaje. ³Algunas de las rutas que conducen del trabajo al
hogar en Texas son más largas que los quince kilómetros y medio de ancho que
presenta Israel en su límite más delgado.² Por si algo no quedaba claro Bush
puntualizó: ³La distancia entre Dallas y Galveston (ciudades tejanas) es de
270 millas y la distancia entre Israel e Irak es de 250². Durante la misma
visita que realizó quiso Bush encontrarse con Iaser Arafat. Dio vueltas y
vueltas pero Arafat no lo recibió. Bush respeta mucho el honor y el
prestigio y no siempre olvida y perdona. Arafat puede lamentarlo. Es que por
entonces Bush no era candidato a suceder a Clinton. Está claro que la
política no se fija por amores u odios personales sino por intereses
creados. El hecho es que desde que llegó a la Casa Blanca Bush ha dialogado
telefónicamente con decenas de líderes (De la Rúa entre ellos). Está claro
que lo hará también con Arafat que es el líder árabe que más visitó la Casa
Blanca en los últimos ocho años. En el mundo árabe el apellido Bush se
asocia con negocios fantásticos: intereses petroleros, Guerra del Golfo y
Texas son todos sinónimos. Para la óptica de los republicanos el Medio
Oriente no es sólo el proceso de paz entre Israel y sus vecinos. Este es
sólo el componente de un marco mayor basado en los pozos petroleros del
Golfo. Para los Estados Unidos Israel sigue siendo un aliado estratégico.
Ambos países continúan compartiendo valores democráticos y desarrollo
tecnológico y defensivo contra los enemigos en común. Una situación similar
no se da desde 1991 cuando Shamir y Bush padre coexistieron en el poder con
una situación que luego se endureció por la intransigencia de Shamir y las
presiones del canciller James Baker.
Bush está bien informado. Todas las mañanas recibe diez páginas de noticias
internacionales compiladas por la CIA y luego los especialistas le amplían
el tema. Algunos ya le han dicho que el ³halcón² Sharon actuó con moderación
en los acuerdos de Wye Plantation en 1998 y sorprendió a todos tratando de
arribar a un acuerdo en el tema de un puerto palestino en Gaza. De Sharón le
recuerdan su triste paso por el Líbano pero también al hombre que ayudó a
Beguin a devolver el Sinaí a Egipto. Sharón es recordado como el impulsor de
colonias judías pero desde que fue canciller de Netaniahu también lo ven
como a un referente. El actual secretario de estado norteamericano, Colin
Powell, intenta adaptarse y ha pedido tiempo para ver a Sharón y su equipo
gobernar. Powell ya hizo una gira por la región visitando Israel y países
árabes moderados. Ahora se espera la visita de Sharón a los Estados Unidos.
Allí el líder israelí va a delinear su plan para avanzar hacia un acuerdo
con los palestinos. Se puede prever que el gobierno de Bush no arrastrará a
las partes más de lo que éstas están dispuestas a acercarse. La
administración Bush piensa que Clinton arrastró a israelíes y palestinos más
de lo que las poblaciones palestinas e israelíes querían y que eso precipitó
la violencia en la región. Bush quiere pacificar la zona con dinero y ya ha
expresado que el Congreso norteamericano -con mayoría republicana- debería
aprobar el traslado de su embajada a Jerusalem. Reporteado por el diario
israelí Maariv, Colin Powell dijo: ³Vamos a ser un mediador justo. Siempre
vamos a estar obligados por la seguridad de Israel pero también veremos como
podemos conseguir los derechos que los palestinos demandan².
Bush, a diferencia de Clinton, cree igual que Sharón que hay que lograr el
cese de la violencia para volver a la mesa de diálogo. Cuando ello suceda y
los palestinos vean que su economía vuelve a funcionar verán que de nada
sirve matarse con los otros y allí habrá un avance hacia la paz. Los
republicanos no adhieren al espíritu de Oslo de Clinton. Tres ex cancilleres
republicanos criticaron el acuerdo de Oslo. George Schultz no cree que
Arafat quiera la paz. Henry Kissinger piensa en acuerdos intermedios de
largo plazo (igual que Sharón) y Lawrence Egelberger piensa que las ideas de
Clinton imponían renuncias por encima de lo que los israelíes pueden pagar.
En verdad Bush no tiene muy en claro cómo reflotar el proceso de paz pero la
administración norteamericana es pragmática y no aceptará dislates de
Sharón. Su línea roja es clara: no a la construcción de asentamientos, no a
boicotear los acuerdos interinos firmados y no a hacer entrar al ejército a
zonas controladas por los palestinos. Estas serán las líneas rojas. Bush en
definitiva intentará poner a Sharón bajo el paraguas norteamericano, una
iniciativa difícil de aceptar por el obeso líder israelí.


A casi seis meses de la Intifada II


³Los Palestinos Quieren Arrastrarnos a una Guerra Regional²
Lo dice el brigadier general Moshé Iaalón. ³Arafat aún controla a sus
fuerzas pero o las cosas se le van de la mano o las deja ir². Reportaje.Oded
Granot (Maariv)
Especial para Comunidades
Brigadier, en Israel se registra una escalada terrorista con ataques cada
vez más graves. ¿Adónde esto conduce?
Es una escalada intencional, dirigida, ya insinuada por los líderes de los
Tanzim. Los palestinos han aumentado sus acciones como respuesta a los
resultados electorales en Israel. La incitación a la violencia también toma
la forma de acusaciones falsas contra Israel como el uso de balas de uranio
o gas nervioso. Cuando uno ve la incitación en la televisión palestina no se
puede sorprender si algún día alguien sube a un ómnibus y lo estrella contra
una parada.
En función de las precisiones de Tzáhal acerca de que la Autoridad Nacional
Palestina estimula el terror contra Israel, ¿Arafat debería ser visto como
un terrorista o como un líder que busca la paz?
La decisión de cómo vincularse con Arafat es política. Yo creo que hay que
vincularse a los palestinos mirando hacia atrás, hacia Oslo ¹93. Muy a mi
pesar, como alguien que desde la seguridad sigue el tema de cerca, puedo
atestiguar que en los últimos siete años no vi ningún indicio de
apaciguamiento de la Autoridad Nacional Palestina. No vi que se preparen
para la convivencia sino para lo contrario. Vi incitación y una manipulación
psicológica de la población para la guerra y para quebrar los acuerdos
firmados.
¿El conflicto palestino-israelí se encamina hacia una opción militar?
Las soluciones hay que buscarlas en lo táctico y político. Cuando se quiere
que los palestinos entren a trabajar a Israel para mantenerse no se puede
asegurar que un conductor de autobús o un particular decida hacer alguna
locura. No hay posibilidad de cerrar herméticamente un país. Las respuestas
también deben ser estratégicas. Lo importante es definir qué tipo de
problema enfrentamos y no estoy seguro de que el pueblo de Israel entienda
esto. Yo creo que enfrentamos desafíos de dimensiones tales como no tuvimos
desde la guerra de la Independencia. Yo sostengo desde hace tiempo que si
bien a los palestinos se los ve como débiles, pueden crear desafíos que
amenacen la existencia de Israel. Su fuerza no hay que medirla sólo por la
cantidad de fusiles que tienen o por el hecho que Israel es una potencia
militar. Ellos apuntan en su estrategia al involucramiento del mundo árabe.
Ellos pueden tener los fósforos que encienden la región y también tienen
legitimidad internacional, ya que el mundo nos ve como conquistadores y a
ellos, como sometidos.
¿Qué respuestas estratégicas considera?
Si llegamos a conclusiones duras, habría que tomar caminos difíciles.
¿Por ejemplo, como lo proponía Barak, una separación absoluta de los
palestinos?
No quiero entrar en discusiones internas. Primero debemos consensuar en qué
etapa estamos y con esa base crear una legitimidad interna para enfrentar lo
que viene.
¿Eso incluye que Israel vuelva a ocupar territorios que entregó a los
palestinos?
Si no hay alternativa, también debería preverse. Lo mismo sucede con
disparar sobre los líderes que organizan atentados. Preferiríamos que los
palestinos los entregaran ya que están bajo su órbita pero cuando vemos que
no se actúa contra el terror no nos queda otra que golpearlos nosotros. Por
otro lado, los israelíes no hemos hecho lo suficiente para explicar al mundo
lo que aquí pasa y los palestinos lograron vender al mundo la imagen de que
son pobres conquistados y a la vez se desentienden de que Oslo les otorgó un
status político nacional e internacional que los compromete con los
acuerdos.
Hay discusiones acerca de si Arafat dirige todo o está siendo arrastrado por
los hechos. ¿Qué opina?
Creo que Arafat aún controla la situación. El encendió el fuego y él debe
apagarlo. El no domina la altura de las llamas. Su control no es total y en
la Autoridad Nacional Palestina están surgiendo liderazgos disgregados.
¿Imagina que Israel deberá entonces enfrentar no sólo a la Autoridad
Nacional Palestina sino a grupos extremistas atomizados?
Esto puede suceder. Eso se ve con los Tanzim en apariencia bajo control de
Arafat. Arafat creó esta ³pantera² para casos de guerra. Aún puede
encerrarla en su jaula pero en la medida que pasa el tiempo la pantera crece
y comienza a manejar sus tiempos y su voluntad. Yo que Arafat me
preocuparía. En el caos los demonios salen de la botella. Alguien de su
entorno podría matar a Arafat para tomar la conducción.
¿A Arafat le preocupa?
En su entorno el tema preocupa.
¿Cree que en seis meses de Intifada el poder disuasivo de Israel quedó
dañado?
No hay dudas de que los árabes ven a Tzáhal como un ejército fuerte. Por eso
es que desde 1973 han evitado guerras convencionales contra Israel. Por el
contrario, desde la primera salida del Líbano en 1985 ellos consideran que
el objetivo es atacar la retaguardia israelí: la población civil. Para eso
se preparan. Ahí perciben nuestra debilidad. Es por eso que el
enfrentamiento actual es tan importante. Si no logramos vencer se generarán
proyecciones estratégicas que alentarían acciones del mundo árabe contra
Israel. El problema no es el ejército israelí sino la fortaleza y
resistencia de su sociedad.
¿El mundo árabe ha cambiado la consideración hacia Arafat?
A los jordanos y a los egipcios no les gusta que Arafat juegue con fuego ya
que la extensión de la violencia altera la tranquilidad de sus regímenes.
Estos países quieren estabilidad pero públicamente condenan a Israel. A
ellos les interesa un acuerdo que limite a Israel ya que ello implica el
fortalecimiento de su hegemonía.
¿Las coaliciones regionales entre Siria-Irak y Siria-Irán le preocupan?
No percibo un eje coalicionario contra nosotros. Esas coaliciones se mueven
pero no sólo por la escalada entre Israel y los palestinos. Los sirios no
buscan un choque directo sino recalentar la situación para mantener latente
el conflicto.
¿Hay más posibilidades ahora de guerra que antes de la Intifada II?
No. Sólo aumentó en algo luego del estallido. Eso no significa guerra. No
vemos intenciones ni preparativos para ello por parte de los vecinos. De
todas maneras parece ser intención de los palestinos llegar a una guerra
regional.
¿De la que participen también países que hicieron la paz como Jordania y
Egipto?
No creo. Sí creo que un agravamiento con los palestinos puede generar
choques con Jizbalá en el Líbano. Ya hubo indicios de asociación entre los
grupos. A lo sumo es probable que Irak intervenga en forma limitada.
¿Están los palestinos haciendo esfuerzos para internacionalizar el
conflicto?
Ellos inventan todo tipo de mentiras para deslegitimar a Israel como eso del
uranio enriquecido o los gases venenosos. Dicen a la prensa internacional
que esperan que los israelíes saquen sus tanques de sus ciudades, cuando no
hay tanques en esas ciudades. En Davos y ante Shimón Peres, Arafat también
deslegitimó a Israel. Estarían contentos con repetir lo que sucedió en el
Líbano con nuestra retirada unilateral pero saben que aquí será distinto y
por eso buscan el involucramiento internacional. Buscaron comparar a Israel
con la Serbia de Milosevic en Kosovo pero no lo lograron.
Desde un punto de vista militar, en un acuerdo con los palestinos, ¿hay
lugar para la evacuación de colonias aisladas?
Sí, pero tomar una decisión así le corresponde a los políticos.


Los hipócritas que empujaron a Israel a asumir el ³riesgo de la paz² le
atan las manos ante la violencia
La Guerra Justa de Israel
Lic. Julián Schvindlerman


(desde Israel)
The Miami Herald/Comunidades
El terrorismo palestino ha tradicionalmente llevado a Israel a adoptar
medidas que han variado en fuerza, riesgo y controversia. Al mezclar
tácticamente a terroristas con población civil, las organizaciones
terroristas palestinas han reiteradamente puesto a Israel en una posición
delicada debiendo arriesgar vida civil al atacar a los propios terroristas.
Esta clásica táctica palestina fue común durante la guerra del Líbano y ha
sido bastante típica durante la actual intifada al-Aksa. Pero haya Israel
respondido indiscriminadamente, como en el incidente de Kfar Kana en 1996, o
ejercitando discriminación, como en su actual política de liquidaciones, la
comunidad internacional ha consistentemente estallado en un grito de condena
masiva.
Especialmente notables en este sentido son las varias organizaciones de
derechos humanos, las que argumentan que al asesinar a terroristas
deliberadamente Israel está violando uno de los más básicos derechos
humanos: el derecho a la vida. Dado que este derecho está amparado en varios
documentos internacionales importantes, entre ellos la Declaración Universal
de los Derechos Humanos, Israel es consecuentemente presentado como un
violador de la ley internacional. Esto, obviamente, es absurdo puesto que
semejante norma internacional fundamental comprende también el derecho de la
ciudadanía israelí a vivir libre de la amenaza de la muerte.
Inevitablemente, el derecho a la autodefensa requiere responder contra otros
seres humanos. Israel siempre ha debido transitar por una cuerda floja al
lidiar con el terrorismo palestino, balanceando el imperativo de luchar
efectivamente contra el terror con los dictados de la ley y la moral. Pero
este mismo dilema ha preocupado a la humanidad por siglos. Basándose en
conceptos romanos de la guerra y en valores de tempranos moralistas
cristianos, Santo Tomás de Aquino reafirmó una doctrina en el siglo XIII que
hoy recibe el nombre de Doctrina Moderna de la Guerra Justa.
Esencialmente, la misma delínea el marco para la evaluación de la
permisibilidad moral de la guerra, y luego demarca el perímetro ético para
la conducción de la misma. Asumiendo que ninguna persona en su sano juicio
se atrevería a cuestionar la necesidad israelí de defenderse de la agresión
palestina (los miles de incidentes terroristas durante los últimos cinco
meses prueban el punto claramente), centrémonos en la segunda parte de esta
doctrina.
Tal como explicó el profesor de la Universidad de Georgetown William
O¹Brien, la conducción de la guerra según esta doctrina contiene dos
elementos centrales: proporción y discriminación.
Así, una acción militar debe ser proporcional en el marco de los objetivos
estratégicos y políticos perseguidos. Asumiendo que el primordial objetivo
israelí en este sentido es aplastar el terror y motivar a los palestinos a
que retornen a la mesa de negociación, entonces el atacar a líderes
específicos de células terroristas resulta apropiado. El ejército israelí ha
sido altamente medido en sus respuestas. De no haber sido el caso, hoy
Ramala no sería más que una pila de escombros.
El segundo elemento, discriminación, es especialmente tenido en cuenta en la
política de asesinatos israelí. Considerando las opciones alternativas,
todas ellas de naturaleza colectiva -bombardear centros poblacionales o
imponer cierres de frontera totales-, esta política debiera ser aplaudida
por su selectividad y precisión.
El asesinato en sí mismo no siempre es un crimen; depende del contexto,
especialmente cuando éste es es retributivo. El castigo es un principio
sagrado de la ley internacional. Tal como el profesor de la Universidad de
Purdue Louis Rene Beres destacó, ³nullum crimen sine poena² (³ningún crimen
sin castigo²) asume especial validez cuando el crimen en cuestión es tan
abominable como el caso del terrorismo. Tal como Beres nos recuerda, cuando
el Tribunal de Nüremberg fue establecido en 1945, afirmó que ³más que ser
injusto el castigar (a un ofensor) sería injusto que sus inconductas
quedaran sin castigo².
Bajo los estándares de la ley internacional, los terroristas son conocidos
como ³hostes humanis generis², enemigos comunes de la humanidad. Defender el
derecho a la vida de este tipo de criminal cuando él mismo está abocado a
negarles a otros la posibilidad de ejercitar ese mismo derecho resulta un
tanto incongruente. De hecho, es obsceno.
Con destacada hipocresía, los mismos miembros ilustrados de la comunidad
internacional que instaron a Israel a asumir ³riesgos por la paz² y a
encaminarse a lo largo del peligroso sendero de Oslo -cuyo destino final fue
la guerra- ahora condenan a Israel por defenderse de la violencia palestina,
la que están siempre tan dispuestos a justificar. Esto, y no la legítima
política de liquidación israelí, es la verdadera inmoralidad.


Un libro de obligatoria lectura
Lic. Eduardo A. Chernizki
De la Redacción de Comunidades

Para un periodista que indaga, como parte de su trabajo, sobre el origen y
los responsables de un hecho criminal, enterarse que la justicia -en lugar
de intentar descubrir quiénes lo hicieron- lo considera a él y a su equipo
de colaboradores pasibles de ser investigados por dicho delito, es un drama
kafkiano muy difícil de superar, similar al hecho que se deba custodiar
durante la s 24 horas del día la tumba de la madre de un ministro del
Interior (del que depende la Policía Federal) para evitar que pueda ser
profanada.
Aparentemente Raúl Kollmann, el periodista en cuestión, pudo superar este
drama y a partir del mismo dedicarse a investigar un tema sobre el que muy
poco se conoce: los neonazis argentinos.
Su libro Sombras de Hitler. La vida secreta de las bandas neonazis
argentinas, editado por Editorial Sudamericana, es uno de los numerosos
textos que integran lo que se conoce como ³periodismo de investigación²
publicados en el país, que se destaca por su temática, por demás interesante
para la comunidad judía, y por sus peocupantes conclusiones, que lo
convierten en lectura obligada para la dirigencia, los activistas y todos
aquellos que se interesan por el futuro de nuestra comunidad.

EL CONTENIDO

A lo largo de casi 250 páginas, Raúl Kollmann y los miembros del equipo
investigación que colaboró con él describen -en algunos casos con lujo de
detalles- la actividad de los principales grupos neonazis que existen en
Buenos Aires y sus alrededores.
Explican quiénes son sus integrantes y los ritos de iniciación que deben
cumplimentar; su jerárquica organización interna, en la cual el poder de sus
líderes no se discute; cuáles son los métodos por los cuales consideran que
han de llegar al poder; qué harán cuando accedan al gobierno; los lazos que
los intercomunican con sectores de las fuerzas de seguridad y la justicia;
sus medios de prensa y la utilización de Internet para difundir sus ideas y
captar adherentes; su labor para lograr que la Justicia Electoral los
reconozca como partido político, detallando cómo consiguen las adhesiones
necesarias sin que los firmantes sepan que se están afiliando; cómo se
financian; su relación con organizaciones similares del resto del mundo; sus
historias en épocas pasadas y sus contactos con miembros de la ³P2²
italianos y argentinos; su participación en las ³barras bravas² futboleras;
los recitales de rock clandestinos, en los cuales las letras de las
canciones son de neto corte antisemita; su participación en las
profanaciones de los cementerios judíos. Incluye un glosario, un muy
completo apéndice en el cual no sólo se aclaran los vocablos específicos del
metalenguaje utilizado por los neonazis argentinos, sino que además contiene
una reseña biográfica de los principales dirigentes.
De acuerdo a lo que se explica en el texto, los investigadores pudieron
infiltrarse o lograr la confianza de neonazis vernáculos -convencidos,
arrepentidos, desilusionados- quienes les contaron muchas de las cosas que
hacen, las internas que los dividen y la manera en que se eyecta a los que
discuten las decisiones del líder máximo.
El libro explica, en uno de sus capítulos, cómo el Partido Nuevo Orden
Social Patriótico (PNOSP) -que lidera Alejandro Franze- pudo presentar más
de 3.000 firmas de afiliados la Justicia Electoral. Al realizar una compulsa
entre cien personas que fueron presentadas como afiliadas al juzgado federal
con competencia electoral de la Capital Federal, ninguno dijo haberse
afiliado al PNOSP; la gran mayoría desconocía que ese partido político
existía y sólo recordaba haber adherido a campañas callejeras que -entre
otros temas- estaban a favor del aumento a los jubilados o del pago a los
docentes, o en contra de la prostitución callejera.
De acuerdo a lo publicado el 12 de febrero en el matutino Página/12 (pág. 8)
el Centro Simón Wiesenthal denunciaría al PNOSP a la fiscalía y al juzgado
federal con competencia electoral de la Capital Federal por conseguir sus
afiliaciones en forma fraudulenta, basándose en la investigación realizada
por Kollmann -que incluye los nombres de las personas consultadas- que sería
presentada como prueba.

PROFANACION DE LOS CEMENTERIOS JUDIOS
Si bien en Sombras de Hitler a este tema se le dedica tan sólo parte de la
introducción y uno de sus capítulos, por la implicancia que tiene para
nuestra comunidad el mismo merece ser especialmente considerado.
Raúl Kollmann y su grupo de investigadores lograron que un ex miembro del
PNOSP reconociera que miembros del partido habían participado en una de las
profanaciones que sufrió el Cementerio Israelita de La Tablada, la de
octubre de 1996, la única en la que además de los destrozos hubo
inscripciones antisemitas. A partir de sus relatos pudieron ubicar a quien
participó, y éste les explicó cómo conectó a dos jóvenes que no tenían
trabajo fijo con los que les pagarían el ³trabajo² y dónde se realizó el
³arreglo², una casa particular de Ituzaingó.
Explica los avatares de la investigación judicial; cómo oficiales de la
policía bonaerense estaban relacionados con el tema; que si bien se detuvo a
un nazi conocido de la zona, no se le pudo probar nada excepto la difusión
de material antisemita; y que a los dos jóvenes que hicieron el ³trabajo² la
justicia los liberó pues consideró que fueron engañados por quienes los
contrataron. A estos últimos