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Brit
Milá:
Rabí Meir dijo una vez: Cuando Israel
se acercó a D-s para recibir la Torá,
D-s les dijo:
-
Dadme garantías que la observareis.
El pueblo replicó
-
Nuestros antepasados, cuya piedad es el ejemplo
de nuestras vidas, aseguran que nosotros guardaremos
la Torá.
Pero D-s repuso:
-
Vuestros garantes necesitan garantes a su vez,
pues Yo he hallado falla en ellos.
Entonces el Pueblo dijo:
-
Permite que nuestros profetas se pongan de pie
y respondan por nosotros.
Pero D-s contestó:
-
También en ellos he hallado fallas.
Entonces el Pueblo de Israel dijo:
-
Nuestros hijos garantizarán, la observancia
de la Torá por toda la eternidad.
Y D-s aceptó entonces, esa garantía
y les entregó la Torá (Shir Hashirim
Rabá 1:4)
El Brit Milá es una de las prácticas
rituales más antiguas de nuestro pueblo.
D-s se acerca a Abraham, de 99 años de
edad, le ordena circuncidarse y hacer lo propio
con su hijo, Itzjak, a los ocho días
de vida, como símbolo del Pacto Eterno.
Podemos entonces, formularnos dos interrogantes:
- Si D-s quiere que nos circuncidemos, por qué
los varones no nacen circuncisos?
- Y por qué el octavo día y no
el sexto o el décimo o cuando creamos
conveniente?
La respuesta al primer interrogante es que el
hombre nace incircunciso porque debe ser partícipe
en el proceso de finalización de la Creación.
El Brit Milá es un precepto que debe
ser cumplido por todo padre para completar la
creación de la nueva vida. La vida de
cada ser humano tiene un propósito. No
basta con vivir el tiempo que se nos ha asignado,
sino que debemos sobrepasar la dimensión
temporal, dotando a nuestra existencia de un
sentido más profundo, enraizado en este
caso en el Pacto, con el D-s Creador, como símbolo
de continuidad y permanencia del Pueblo de Israel.
La segunda cuestión concierne al tema
del "octavo día". Según
surge de la Torá debemos realizar la
ceremonia en tal día, porque es un mandato
divino, aunque podríamos referirnos,
también, a que el niño está,
desde una perspectiva médica, en una
situación óptima con respecto
a su capacidad de coagulación y con su
sistema neurológico no completamente
desarrollado como para localizar el área
del dolor.
Sin
embargo, prefiero elegir la interpretación
de que D-s creó al mundo en seis días,
en el séptimo decanso, y el octavo día
es nuestra primera oportunidad de comenzar a
completar Su Creación.
Por
qué el Mohel?
Es obligación de todo padre judío
circuncidar a su hijo.Aquel padre que no está
capacitado para llevar a cabo esta ceremonia,
cede ese honor a un representante que realizará
en su nombre la mitzvá: el Mohel. Como
lo expresa el Shulján Aruj: Ve
im iesh Israel gadol she iodea Iamul, hu kodem
le kulam" o sea "Si hay en el Pueblo
de Israel una persona que sabe circuncidar,
él antes que todos".
El Mohel debe ser "shomer mitzvot",
es decir que debe cumplir con los preceptos
de nuestro pueblo, siendo el Brit Milá
una de las mitzvot más importantes, debe
estar preparado técnicamente para realizar
la circuncisión, pero también
compenetrado con el valor y el peso espiritual
y religioso del Brit Milá. En síntesis,
el Mohel debe ser una persona que conozca bien
la técnica, pero que también sepa
transmitir que dicha técnica no es más
que un componente de algo mucho más importante,
que es el pacto entre el padre, al que él
representa, y D-s.
La
ceremonia
La ceremonia comienza en momento en que nace
el niño, ya que el contacto de los padres
con el Mohel tiende a facilitar la preparación
psicológica y educativa que conlleva
todo Brith Milá. Consta de varias parte
halájicamente determinadas con las cuales
el Mohel deberá estar totalmente familiarizado.
El Brit Milá debe realizarse en el octavo
día de vida del niño, aún
coincidiendo éste con Shabat, Iom Kipur,
etc. El día puede ser cambiado únicamente
por problemas de salud o por características
especiales del nacimiento (por ejemplo, la cesárea).
Lamentablemente la importancia del octavo día
no está bien comprendido, y se realiza
el Brit el día que más convenga,
generalmente los Domingos.
El Brit realizado en el órgano que representa
la continuación de la vida, a través
del cual es fecundada la mujer, haciendo partícipe
de esta forma a todo el Pueblo de Israel, simboliza
la transmisión del Pacto de una generación
a la próxima. De ahí que durante
esta la ceremonia, en presencia de la comunidad
(miniam) el niño recibe formalmente su
nombre hebreo, quedando establecida su identidad
judía. El Brith no es simplemente una
ceremonia realizada entre el niño y sus
padres. Es un compromiso de fe para la comunidad
de Israel. Nosotros como participantes de este
sagrado momento, representamos esa comunidad.
Por lo tanto debemos vivenciar activamente este
servicio.
El papel del Mohel es fundamental en este sentido,
pues tiene que explicar los contenidos de la
ceremonia y cada uno de los pasos a cumplir,
para que no se convierta al Brith Milá
en una mera reunión gastronómica.
La familia elige dos personas denominadas "kvater"y
"kvaterim", que serán honradas
llevando al niño, hacia el lugar de la
ceremonia, y entregaran al recién nacido
al "sandak", quien tendrá,
también, el honor de sostenerlo durante
la circuncisión, en una almohadilla,
mientras permanece sentado en la silla
de Eliahu", especialmente preparada para
el Profeta , quien esta espiritualmente presente
en todo Brith Milá, de acuerdo a un midrash
talmúdico. Este honor se ser "sandak"
es tradicionalmente dado a un abuelo o bisabuelo.
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