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Según
el tratado de principios -Avot- un hombre esté
en condiciones de casarse a partir de los 18
años y una mujer aún antes. Había familias donde
primero los futuros contrayentes se comprometían.
El compromiso o "tnaim" era un precontrato matrimonial,
en el que las familias de los futuros contrayentes
daban un rango oficial al noviazgo. Existía
también la conocida figura del casamentero o
"shajdan", que armaba las parejas y las presentaba
a los padres de los candidatos. Se guiaban por
el conocimiento del linaje de las familias,
intuición, simpatía personal, etcétera. Los
casamientos eran decididos por los padres, según
recomendaba el shajdan o la casamentera "shajdente".
Los novios eran consultados y se requería su
consentimiento y su aprobación. En muchos círculos
ultra-ortodoxos (jaredim) se sigue con esta
modalidad aún hoy. En los amplios círculos de
la vida judía los jóvenes deciden y eligen su
pareja para contraer matrimonio. La figura del
shajdan sigue vigente en formas más modernas
y sofisticadas, hasta encontrarse propuestas
matrimoniales en avisos de diarios e incluso
por Internet.
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