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En
el judaísmo existe el divorcio. El vínculo del
casamiento puede ser roto. Las causantes son
muchas desavenencias en el matrimonio o que
no haya descendencia (hijos) después de diez
años. En esos casos el esposo puede si así lo
quiere darle el divorcio a su mujer. El "Sefer
Kritut", libro o documento de divorcio, es entregado
a la esposa en una ceremonia presenciada por
diez testigos. Esta acta es rubricada por el
oficiante y por dos testigos. En este documento
(el guet) se establece la rotura del vínculo
matrimonial que habían asumido los contrayentes
al casarse a través de la Ketubá. El judaísmo
no fomenta el divorcio. Cuenta la leyenda que
cuando una pareja se separa lloran los ángeles
en el cielo. El documento de "Guitin" está escrito
en arameo, idioma similar al hebreo que fue
hablado durante siglos en Israel, Babilonia,
etcétera.
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