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La
existencia del pueblo judío data de miles de años
y se proyecta al presente como una civilización y
cultura viva y vigente, siempre con continuidad futura.
Tres son los pactos fundamentales del judaísmo:
el Brith Milá, la circuncisión del miembro
viril, es el pacto de pertenencia, sobre el cual hablamos
en CICLO DE VIDA JUDÍO. Se encuentra en Génesis XVIII
y es el pacto que está grabado en nuestra carne.
Brith Bein Habetarim es textualmente el pacto
entre las partes, el fundamento histórico del derecho
del pueblo judío a la Tierra de Israel, la tierra
prometida al patriarca Abraham, en Génesis XV-8 ("...
a tu descendencia daré esta tierra y la tendrán como
heredad..."). Génesis XV-18 dice claramente "... en
aquel día hizo el Señor un pacto con Abraham diciendo:
a tu simiente he dado esta tierra, desde el río de
Egipto, hasta el río grande, el río Éufrates...".
El tercer pacto fundamental sobre el que se
basa la existencia judía es el Brith Torá, el pacto
por el cual el Pueblo de Israel se compromete a cumplir
lo que en la Torá (ley básica y suprema del pueblo
judío) dice. Los Diez Mandamientos grabados sobre
dos tablas de piedra que Dios le entrega a Moisés
para que el pueblo, los Hijos de Israel, los cumplan
y sean el fundamento espiritual de su existencia.
Éxodo XXXIV- Shmot habla de la preparación del pueblo
al pie del Monte Sinaí, en pleno desierto, para recibir
la ley y hacer este pacto con Dios, único en la historia
de la humanidad, en el que todo un pueblo se compromete
y jura realizarlo y cumplirlo. En Éxodo XXXIV-27,
se lee "... y dijo el Señor a Moisés: escríbete estas
palabras, porque según el tenor de estas palabras
he hecho pacto contigo y con Israel".
Estos tres pactos fundamentales del judaísmo serán
ratificados por los reyes y los profetas, guardados
y cumplidos hasta el día de hoy y por siempre. Resumen
la fidelidad del pueblo judío a la Torá, la tradición
y sus leyes; la identidad y el sentimiento de pertenencia,
solidaridad y asistencia latente en la comunidad;
la responsabilidad recíproca que un judío tiene hacia
otro en cualquier lugar del mundo y en cualquier situación
en la que se encuentren; la importancia de la Tierra
de Israel y su condición patria espiritual de todos
los judíos, así como de lugar donde se forjaron los
principios básicos, históricos o políticos de la vida
del Pueblo Judío. Hoy, lugar físico renovado del pueblo
judío, que la recuperó como su legítima tierra y estado
soberano donde viven al presente más de cuatro millones
de judíos. El Estado de Israel, del cual nos ocuparemos
aparte, marca el comienzo de la redención del pueblo
judío después casi dos mil años de diáspora y persecuciones.
Material
producido por Esther Jarmatz para Shalom Online
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